Mientras los indicadores de la Cepal, el FMI y el BCV proyectan un crecimiento económico para Venezuela, la realidad en las calles de los Altos Mirandinos refleja un contraste abismal: el salario mínimo legal continúa congelado en 130 bolívares desde marzo de 2022, equivalentes a aproximadamente 0,15 centavos de dólar.
Aunque el ejecutivo nacional subió el ingreso mínimo integral con bonificaciones que alcanzan los 240 dólares, estas no tienen incidencia salarial. El descontento se agudiza tras el anuncio de la presidenta encargada Delcy Rodríguez, quien proyectó un esquema de aumentos salariales repartido en 4 momentos para el año 2027, dejando la bonificación navideña calculada sobre el sueldo base y desatando el reclamo generalizado para que las asignaciones especiales sean tomadas en cuenta al pagar las utilidades.
En el sector educativo local, la indignación ante el cobro de aguinaldos irrisorios ha encendido las alarmas de los gremios. «Nos están pagando utilidades calculadas sobre una base salarial inexistente. Un fraccionamiento de aguinaldos basado en 130 bolívares no alcanza ni para comprar un kilo de carne en el mercado de El Paso. Estamos exigiendo que se indexe el pago o se otorgue un bono compensatorio navideño de al menos 500 dólares porque el bono de Guerra Económica no lo recibimos todos por igual ni cuenta para prestaciones», reclamó Elena Morales, docente mirandina con más de 15 años de servicio en una institución pública del municipio Guaicaipuro.
La brecha se acentúa considerando que la canasta alimentaria, según Cendas-FVM, supera los 760 dólares, requeridos en su totalidad para cubrir la canasta básica familiar. »No se puede hablar de recuperación económica cuando el salario no alcanza ni para el pasaje diario. Los bonos ayudan a paliar la semana, pero sin salarios reales, los aguinaldos pasaron a ser una cifra simbólica que se evaporó antes de que lo depositen en la cuenta. Si no toman en cuenta los bonos para el cálculo, diciembre será otro mes de absoluta austeridad», expresó Alberto Villegas, trabajador del sector público residente en los Altos Mirandinos./JR
