Las lluvias de las últimas semanas han provocado el colapso de la Panamericana y de otras vías alternas por derrumbes, anegaciones y caída de árboles. Usuarios que transitan a diario por estos corredores, clave para la conexión entre Caracas y Los Teques, describen una situación que se agrava con cada aguacero y que se suma al deterioro del pavimento y al descuido de los bordes de la carretera.
Rubén Briceño, conductor que se desplaza con frecuencia entre Caracas y Los Teques por sus actividades diarias, aseguró que el tránsito se paraliza con las precipitaciones. «Cada vez que llueve la Panamericana es una locura», afirmó. Para él, el efecto sobre su jornada es inmediato: «Si llueve, sé que el día se me arruinó». Según relató, el problema se repite a lo largo de todo el recorrido, desde sectores como Las Minas, Montaña Alta y Carrizal, donde los derrumbes y las aguas desbordadas terminan por colapsar la vía.
El deterioro del asfalto también preocupa a quienes recorren el tramo hacia Fuerte Tiuna. José Miguel, usuario de la autopista, indicó que la capa asfáltica requiere atención. «Hay unos huecos, unos baches», dijo, y cuestionó la calidad de las reparaciones recientes, hechas con los llamados botes de agua: «han quedado un poquito defectuosos». A su juicio, la ejecución de los trabajos es lenta y poco duradera. «Hace falta que le ponga un poquito más de empeño», planteó.
En la carretera vieja Caracas-Los Teques, el panorama descrito es todavía más crítico. Gregory Silva, quien la transita con regularidad, enumeró las fallas que observa a lo largo del trayecto: «Monte, mucha maleza, postes que se están cayendo y muchas fallas de borde». A ello añadió el estado del pavimento desde el inicio del descenso. Los huecos, explicó, impiden que los vehículos circulen como debe ser y «dañan todo lo que son las transmisiones». Su conclusión fue tajante: «la carretera vieja sí está totalmente abandonada».
