Tenemos que ser pragmáticos. Todo lo que devino tras el fraude electoral del 28 de julio de 2024, descarado y apoyado por el oficialismo con todos los poderes secuestrados, con el aval de muchos sectores otrora considerados opositores, esos mismos que certificaron el mayor fraude conocido (y digo conocido porque luego de las revelaciones de Estados Unidos de que estaban al tanto de cada estafa en elecciones desde hace más de dos décadas en Venezuela, no podemos afirmar que lo sea), son directa e indirectamente responsables de todo lo que ha sucedido en Venezuela desde entonces. No es Trump, no es la «avaricia del imperio».
Lo que comenzó con el proceso de extracción de Nicolás del país, la asunción al poder de Delcy como marioneta de Washington, las negociaciones entre la Asamblea 2015 y el oficialismo llegando al acuerdo petrolero anunciado por Trump… todo es producto directo de aquella pésima decisión tomada y secundada por el grupo arriba mencionado desde el #28J.
Seamos realistas: el gobierno narcoterrorista de Nicolás estaba bombardeando con droga, migrantes y delincuentes la estabilidad en la región y la propia de Estados Unidos, y dicho problema lo había puesto Trump como prioridad desde su campaña.
Para nadie es un secreto que los gobiernos de Chávez y Nicolás, además, acumulaban deudas estimadas en unos 26.000 millones de dólares en compensaciones pendientes a empresas petroleras de Estados Unidos, como ConocoPhillips y ExxonMobil, tras las expropiaciones de 2007, caso que estaba en el limbo y no parecía salir de ahí.
Ahora bien, me causa gracia, y hasta me avergüenza, que desde el 3 de enero civiles (que entiendo no dimensionen o analicen lo anteriormente expuesto), pero también políticos, analistas y figuras de las redes repitan que «Estados Unidos no hace nada por Venezuela debido a AMOR, sino a interés por el petróleo».
Me parece una soberana estupidez. ¡Era obvio que todo este proceso (que esperemos termine con elecciones presidenciales luego del saneamiento del CNE y de todos los poderes del país) era por intereses para los Estados Unidos! Desde el movimiento del #03E, todo ha buscado acabar con un enemigo y problema creciente para su economía interna, para su seguridad y para sus intereses en el hemisferio, además de lograr recuperar la inversión robada por el régimen.
Para lograrlo necesitaba cambios que, insisto, esperemos nos beneficien a nosotros. Pero eso tiene un costo, duela, moleste o incomode: 65.000 millones de barriles de reservas probadas de crudo en territorio venezolano, de los 303.000 millones de las reservas calculadas de Venezuela.
Ahora, lo que nos debe preocupar más no es el acuerdo; son las formas y que todo este proceso termine deviniendo en la ansiada transición. ¡Dejemos el drama de que nos están robando el petróleo! Demos gracias más bien que lo tenemos, sino seriamos Cuba.
Hagamos un pequeño ejercicio: Solamente, por cierto a Cuba, se le ha REGALADO, como parte de un esquema de subsidios energéticos, un estimado de 716 millones de barriles de petróleo entre 1999 y 2026; a China, 3.000 millones de barriles de petróleo (enviados principalmente entre 2007 y 2025 para pagar una línea de crédito de 60.000 millones de dólares); a Rusia, 425 millones de barriles de petróleo (asignados en su mayoría a la petrolera estatal Rosneft entre 2014 y 2020 para saldar deudas de armamento e inversiones); y a Irán, más de 55 millones de barriles oficialmente desde 2021.
Ojo: estas son las cifras oficiales, pero sabemos que desde las sanciones en 2016 muchos envíos se hicieron de manera clandestina a estos y otros países, así que la cifra global aproximada de más de unos 4.196 millones de barriles REGALADOS a los países anteriormente mencionados sin ninguna retribución a Venezuela (sin agregar a Petrocaribe ni a los gobiernos izquierdistas de Latinoamérica y Centroamérica desde el año 2000) no es exacta y asciende considerablemente.
Señores, acá este desastre lo inició Chávez, lo intensificó Nicolás y ahora Delcy lo termina de acrecentar. Todo lo que ha sucedido es responsabilidad directa de este régimen, al cual debemos presionar para que termine por extinguirse si logramos concretar el proceso de transición. Lamentablemente, es el precio que debemos pagar, porque no lloremos por un petróleo que ni usted ni yo jamás hemos visto y que, de seguir el preso de Nueva York en el poder, jamás veríamos. Presionemos para beneficiarnos de este proceso que puede ayudar a reconstruir el país desde los cimientos, porque la realidad es que el chavismo no dejó piedra sobre piedra.Recuerde que solamente 4.700 millones de dólares le costó a Estados Unidos el operativo para llevarse preso a Nicolás y para recuperar solamente la industria petrolera, sin agregar el sistema eléctrico que serían unos 40.000 millones de dólares, porque en las refinerías nada sirve, costaría al menos 100.000 millones de dólares. Nadie hará este trabajo solo por amor a la arepa y al Salto Ángel.¡Dejen la tontería!En Dios confío que todo esto será para nuestro bien.
