Docentes mirandinos exigen que emergencia no ‎opaque discusión de brecha salarial


‎A pesar de la contingencia derivada de la emergencia por los recientes terremotos en el país, las organizaciones sindicales del sector educación han alzado su voz para advertir que la atención prioritaria de estos eventos no puede opacar ni frenar la lucha por un salario digno.

‎Portavoces gremiales señalaron que, si bien la solidaridad y el apoyo a las zonas afectadas son indispensables en esta coyuntura, la crisis social y económica que asfixia a los educadores venezolanos es un problema preexistente que exige respuestas inmediatas.

‎»La disparidad entre ingresos del magisterio versus realidad económica sigue profundizándose de manera crítica. Mientras las bonificaciones e ingresos mínimos indexados otorgados por el gobierno ubican el pago de los docentes en torno a los 240 dólares (esquema que no incide en prestaciones ni jubilaciones), el costo de la canasta básica alimentaria ya supera holgadamente la barrera de los 700 $ mensuales», expresó Margarita Delgado, docente universitaria.

‎-Estamos hablando del bono de 240$ entre quienes trabajan en el sector público, pero yo debo estar en varios centros privados y ni así llego a ese monto porque en los Altos Mirandinos los institutos universitarios en vez de pagos lo que hacen es colaboraciones a su personal, estamos hablando de lugares donde te piden muchos títulos y cuando preguntas el pago es menos de medio dólar la hora y ellos llenándose los bolsillos porque uno ve la matrícula.

‎Esta brecha de más de 460 dólares hace que el sueldo actual sea insuficiente para cubrir siquiera las necesidades elementales de una familia.  «Básicamente estamos trabajando para medio comer, pagar servicios básicos y pasaje», remató la entrevistada.

‎Representantes de distintas federaciones docentes a nivel nacional coinciden en que mantener los centros de estudio operativos no implica renunciar a los derechos laborales consagrados en la Constitución y en las convenciones colectivas.

‎Por ello, rechazan que la coyuntura sísmica sirva como justificativo para dilatar las mesas de negociación y exigen con urgencia la firma de un contrato colectivo con un aumento salarial real, desestimando la política de bonos eventuales o fraccionados que dejan desprotegido al personal jubilado y contratado.

‎En los Altos Mirandinos y en distintas regiones del territorio nacional, la dirigencia magisterial se mantiene en estado de alerta y no descarta retomar acciones de protesta pacífica.

‎La postura del sector es contundente: la emergencia en infraestructura no debe convertirse en un velo para invisibilizar el paulatino deterioro en la calidad de vida de quienes tienen a su cargo la formación del país./JR

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