El terrorista más joven de la masacre en Bondi Beach, Naveed Akram (24), hospitalizado en estado crítico, ha despertado del coma, según ha confirmado la Policía de Nueva Gales del Sur. Durante la jornada han ido saliendo a la luz más detalles sobre los dos perpetradores. Padre, Sajid Akram (50), e hijo viajaron a Davao, Filipinas, entre el 1 y el 28 de noviembre para, presumiblemente, formar parte de un entrenamiento «estilo militar» con militantes del Estado Islámico (IS) ubicados en esa zona del sur del país, muy nutrida de extremistas.
Por el momento, las autoridades filipinas no han confirmado que tuvieran vínculos con grupos radicales. Lo que sí se ha destacado la policía en Australia es que ambos actuaron «impulsados por la ideología» de la organización.
Filipinas ha sido un lugar de instrucción muy activo para islamistas desde hace más de tres décadas, cuando se implantaron en el sur de Mindanao campos de entrenamiento que sirvieron para formar militarmente a extremistas.
Durante una conferencia de prensa celebrada este martes, en la que intervinieron el primer ministro, Anthony Albanese, el premier de Nueva Gales del Sur, Chris Minns, y la comisionada de la policía federal australiana, Krissy Barrett, se fueron desgranando más detalles sobre los terroristas que causaron la masacre en la icónica playa australiana. Su lealtad al IS quedó confirmada de manera oficial por primera vez tras aparecer dos banderas confeccionadas por ellos mismos dentro del vehículo. En él también se hallaron dos artefactos explosivos de producción casera.
«Los presuntos asesinos, insensibles en la forma en que supuestamente coordinaron su ataque, parecían no tener en cuenta la edad o la capacidad de sus víctimas», declaró Barrett a los medios. «Parece que a los presuntos asesinos sólo les interesaba la búsqueda de un recuento de muertes», sostuvo.
También se ha sabido que Sajid, muerto durante el ataque tras recibir varios disparos de la policía, entró en Filipinas con pasaporte de la India. Hasta este momento, las autoridades no habían confirmado su nacionalidad.
La masacre dejó 15 víctimas mortales inocentes y varias personas permanecen heridas: tres en estado crítico y cinco que están «críticas pero estables». Una de las fallecidas es Matilda, una niña de 10 años de edad que se ha convertido en la más joven en morir por los disparos de los atacantes. Su madre visitó a última hora de la tarde en Australia el memorial en el pabellón de Bondi Beach y, visiblemente emocionada, expresó que «no podía imaginar» perder a su hija a escasos metros del lugar.
«No puedo imaginarme qué monstruo se sube en ese puente, y ve a una niña que corre hacia su padre para esconderse con él, y que simplemente apretara el gatillo… no fue un accidente, no fue sólo una bala disparada desde una colina… se queda aquí», sostuvo refiriéndose a su corazón.
Críticas al Gobierno
Con el paso de los días, crecen las críticas al Ejecutivo, algo cada vez más perceptible durante las conferencias de prensa. Cuántos más detalles emergen, mayores son las dudas y las críticas a la gestión. Entre los asuntos más candentes destacan algunos como la respuesta de la policía durante el atentado. Algunas voces esgrimen que no fue eficaz y que ciudadanos normales fueron los encargados de reducir a uno de los atacantes. Minns, el premier de Nueva Gales del Sur respondió con contundencia.
«La policía de Nueva Gales del Sur actuó con valentía e integridad. Enfrentaron a los pistoleros en la pasarela con pistolas. No dieron un paso atrás. Los agresores tenían rifles de largo alcance y agentes de policía fueron responsables de matar a uno de ellos y disparar al otro, salvando así la vida de muchas personas», afirmó. También reconoció que si volvieran a tener la oportunidad, «haríamos las cosas de otra manera. No puedo retractarme de lo del domingo», aseveró. Una de las críticas es que la respuesta de la policía llegó demasiado tarde y que quizás no hubo efectivos suficientes en la comisaría más cercana, ubicada a pocos metros del lugar en el que se produjo el ataque.
El cómo frenarán la escalada antisemita en Australia está siendo otro de los puntos que ponen al Gobierno entre la espada y la pared. El ex primer ministro John Howard expresó este martes que ni Albanese ni la ministra de Asuntos Exteriores, Penny Wong, han «hecho lo suficiente para prevenir y denunciar» la oleada de ataques a la población judía desde el 7 de octubre de 2023. Afirmó que el «mayor fracaso» del máximo mandatario es el «no haber demostrado el liderazgo moral que un primer ministro debe ejercer» y que le «avergüenza» que la relación entre Australia e Israel «se haya roto».
