En medio del despliegue sin precedentes de Estados Unidos en el mar Caribe, el madurismo se atrinchera, posiciona tropas en las fronteras y llama a la población a alistarse militarmente. Nicolás Maduro también pone a prueba e insiste en la lealtad de sus colaboradores cercanos.
Diosdado Cabello, ministro del Interior, y Vladimir Padrino López, ministro de Defensa, envían frente a las cámaras de televisión mensajes afirmando la “solidez” de la estructura del régimen, al igual que otros personajes de la “revolución”.
Hasta ahora todo ha sido mediático –una de las especialidades del chavismo y madurismo–, mostrando en sus medios “fuerza” militar a través de simulaciones de cursos militares, así como jóvenes cantando en plazas consignas en contra de Estados Unidos.
“Escucha pitiyanqui lo que te voy a decir: tu a mi país no lo vas a intervenir. Escucha amiguito estamos preparados, somos la juventud, te estamos esperando”, reza uno de los cantos que un grupo de muchachos repetía en el centro de Caracas la semana pasada.
Pero no todos están convencidos de lo que cantan, así como no todos los que acudieron al alistamiento
militar lo hicieron de manera voluntaria.
Esta situación que estamos enfrentando, esta situación sobrevenida de asedio, acoso, amenazas ilegales que violan la carta de Naciones Unidas es para fortalecernos
“¿Qué los motivó a venir a inscribirse en el alistamiento?”, le preguntó EL TIEMPO a un grupo de jóvenesun grupo de jóvenes que hacía fila para que los milicianos los registraran en una planilla de papel en la plaza Bolívar de Caracas.
No hubo respuesta. Solo un par de risas cómplices y un comentario: “Mejor no opinamos”.
Se les preguntó si estaban obligados y respondieron de manera afirmativa con la cabeza.
La mayoría de los asistentes eran jubilados, pensionados y trabajadores de instituciones públicas. “Nuestros jefes nos dijeron que era obligatorio venir”, dijo un hombre que prefirió reservar su identidad.
Sin embargo, había quienes sí se mostraban convencidos de lo que estaban haciendo. Con una bandera de Venezuela en mano, Aura Rodríguez, una mujer de la tercera edad, le dijo a este diario: “Estaba quebrantada de salud y por eso no había venido, pero aquí estoy presente. Estamos en la lucha, podemos ganarles a todos los contrarios, así somos los venezolanos”.
Para Maduro, el apoyo de los milicianos es importante. Según él, son más de 4,5 millones. Pero, por otro lado, ha pedido a las Naciones Unidas que interceda tras el despliegue de buques de Estados Unidos “sin precedentes”, tal como lo manifestó en una carta enviada al secretario general de ese organismo, Antonio Guterres.
El mandatario venezolano, calificado por EE. UU. como ilegítimo y cabeza del ‘cartel de los Soles’, dijo el jueves: “No hay forma de que le entren a Venezuela. Esta situación que estamos enfrentando, esta situación sobrevenida de asedio, acoso, amenazas ilegales que violan la carta de Naciones Unidas es para fortalecernos”.
El madurismo insiste en que cualquier confrontación con otro país sería una victoria segura.
“Nosotros estamos convencidos que Dios es chavista (…) estamos preparados para la guerra”, dijo en una publicación en redes Daniella Cabello, hija de Diosdado Cabello y presidenta de Marca País, una iniciativa del Estado sobre inversión.
Sin embargo, a pesar de la evidente presión de EE. UU., hay quienes consideran poco probable que esta tenga un desenlace de invasión.
“Cualquier acción militar en territorio venezolano estará marcada por un altísimo costo político y simbólico en América Latina, donde las intervenciones de la potencia del norte han dejado una fuerte huella de desconfianza y rechazo a lo largo del siglo pasado”, le dijo a EL TIEMPO Germán Ortiz Leiva, catedrático de la Universidad del Rosario.
Para Ortiz Leiva, se puede inferir que Estados Unidos no busca una invasión del siglo pasado, sino un cerco multidimensional que eleve día a día el costo de gobernar y baje el beneficio de permanecer en el poder a cuenta de Nicolás Maduro. “Su objetivo estratégico es forzar la salida negociada de cabezas clave y/o ajustar las condiciones para una eventual situación del día después”, dice.
El catedrático también considera que se trata de “evitar una ruptura caótica que sería improcedente para la región particularmente para naciones como Colombia o Brasil”.
Cualquier acción militar en territorio venezolano estará marcada por un altísimo costo político y simbólico en América Latina.
Y el chavismo-madurismo también está consciente de ello. Lo expresó hace unos días el reconocido militante y diputado Mario Silva: «Tenemos que estar rodilla en tierra, porque cae Venezuela, e inmediatamente cae Cuba y Nicaragua. Petro y Lula están en salsa”, sentenció en su programa de televisión.
Esto contrasta con la exigencia que hace la líder de la oposición venezolana, María Corina Machado, quien pidió este viernes a los países de la región tomar partido ante la situación de Venezuela.
“Todo el mundo sabe que Maduro es la cabeza de una corporación criminal que ha destruido Venezuela y desestabilizado la región a través del terrorismo de Estado (…) Cada Gobierno del hemisferio deberá definirse: o está con el crimen, los cárteles, el terrorismo y el régimen de Maduro, o está con la justicia (…) El tiempo se acabó”, dijo en una entrevista al canal T13 de Chile.
Por los momentos, Ecuador, Paraguay y Argentina han declarado al cartel de Los Soles como organización criminal y terrorista.
En Caracas, la gente está a la expectativa. Ya en 2019 se vivió una presión de EE. UU. en las que Juan Guaidó, proclamado presidente interino, hablaba de que “todas las cartas estaban sobre la mesa”, refiriéndose a que la invasión militar también era una posibilidad.
Los venezolanos hablaban de la llegada de los marines, se asustaban algunos y otros celebraban. Lo mismo ocurre en este momento. Las redes sociales están inundadas de memes, algunos a favor y otros en contra de EE. UU.
“Queremos vivir en paz, es lo único que pedimos. Votamos el 28 de julio y se nos arrebató la victoria de Edmundo González, si Estados Unidos nos apoya para recuperar la libertad, entonces que así sea, pero no queremos que la gente salga perjudicada”, dijo a EL TIEMPO una joven que miraba con recelo la jornada de alistamiento en la plaza Bolívar de Caracas.
