El empresario petrolero venezolano Wilmer Ruperti fue liberado tras permanecer alrededor de dos semanas detenido por organismos de inteligencia del Estado, según confirmó el bufete de abogados que lo representa, luego de que circulara un video en redes sociales donde se le observa en su residencia.
La reaparición pública del también naviero ocurre en un contexto marcado por la falta de información oficial. A través de un mensaje audiovisual, Ruperti expresó reflexiones personales y reiteró su apego al país: “Cada día aprecio más las noches… mi amada Venezuela, guste o no guste, viva y amar Venezuela”, dijo, acompañado —según afirmó— por su hermana.
El empresario había sido detenido luego de acudir a una reunión con el Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin), sin que hasta ahora se hayan esclarecido las razones de su retención ni se hayan presentado cargos formales en su contra.
Durante los días de detención, sus abogados denunciaron la falta de acceso al empresario y el desconocimiento sobre su estado de salud, llegando incluso a solicitar una “prueba de vida”, lo que evidenció la opacidad del proceso y las limitaciones para su defensa.
La detención de Ruperti —una figura históricamente vinculada al poder político y al negocio petrolero en Venezuela— se produjo en medio de tensiones en el sector energético y auditorías a contratos relacionados con la estatal PDVSA, aunque ninguna autoridad ha confirmado si estos factores guardan relación directa con el caso.
Su liberación, sin explicaciones públicas ni detalles sobre posibles condiciones o acuerdos, reabre interrogantes sobre las garantías jurídicas en Venezuela y el manejo de casos que involucran a actores económicos cercanos al poder.
