En el Día del Maestro, docentes del estado Miranda aseguran no tener motivos para celebrar. Con sueldos que oscilan entre 6 y 11 dólares mensuales, muchos afirman que apenas pueden cubrir lo básico, y mucho menos permitirse una conmemoración digna de su labor.
“Hoy, con mi quincena, apenas me alcanza para un paquete de arroz y medio cartón de huevos. ¿Qué voy a celebrar?”, expresó Carmen Rivas, docente de primaria en Los Teques con más de 20 años de servicio.
Como ella, cientos de educadores en los Altos Mirandinos enfrentan una realidad marcada por la precariedad salarial, la falta de beneficios y el deterioro de las condiciones laborales.
René Zapata, secretario de organización de la Federación Venezolana de Maestros en Miranda-Tuy, denunció que “los maestros no tienen nada que celebrar”.
“Con lo que gano no puedo invitar ni a un café a mis colegas. Hoy nos abrazamos en la escuela, nos damos fuerza y seguimos, porque no hay otra”, comentó José Gregorio Linares, profesor de bachillerato en Carrizal. “El año pasado al menos hicimos una torta entre todos. Este año ni eso”, agregó.
Según cifras gremiales, un docente de nivel 4 con hasta 16 años de servicio gana 253 bolívares quincenales, equivalentes a menos de 5 dólares al cambio oficial. La última vez que se ajustó el salario fue hace más de 1.000 días, y la tercera convención colectiva sigue sin discutirse desde 2020.
A pesar del panorama, muchos educadores insisten en mantenerse en las aulas por vocación. “Seguimos enseñando porque creemos en la educación, pero también tenemos hambre, y eso no se resuelve con aplausos ni con homenajes vacíos”, afirmó Rivas.
Este 15 de enero, más que una celebración, se convirtió en una jornada de reclamo y visibilización de una crisis que, según los gremios, amenaza con vaciar las escuelas de maestros y de futuro.
