El mes de agosto se despide dejando una marca profunda en los Altos Mirandinos. Durante las últimas 4 semanas, la combinación de precipitaciones de intensidad extraordinaria (alcanzando picos de más de 120 litros por metro cuadrado) y suelos saturados desató una serie de emergencias simultáneas en Guaicaipuro, Carrizal y Los Salias.
El impacto más severo se concentró en Los Lagos y El Alambique por el desbordamiento del río San Pedro y la quebrada Camatagua, hecho que convirtió las principales calles en torrentes de lodo, dejando más de 150 viviendas anegadas y cuantiosas pérdidas materiales.
»El agua subió tan rápido que no nos dio tiempo de subir las cosas al segundo piso; en cuestión de 20 minutos ya teníamos el río metido en la cocina», relató Carmen Trujillo, cuñada de una de las afectadas.
»Mi familiar lleva más de 30 años viviendo en Los Lagos y lamentablemente ya ha pasado varios momentos alarmantes por la lluvia, pero yo vengo de Oriente y no estoy acostumbrada a estas situaciones, así que cuando arranca cada aguacero siento que duermo con un ojo abierto».
En El Alambique, la zozobra se mantiene activa entre los vecinos tras el colapso de muros perimetrales y el arrastre de lodo que bloqueó las vías de acceso. «El sonido del agua bajando por la quebrada daba miedo. Perdieron neveras, colchones y el trabajo de años», comentó Roberto Briceño, quien se acercó a la zona a brindar apoyo a su primo que resultó afectado.
»Agradecemos la ayuda inmediata de los bomberos y la comunidad que vino a sacar barro, pero la solución real pasa por un dragado profundo del río San Pedro. Si el cauce sigue obstruido por escombros y sedimentos, con la próxima lluvia fuerte se nos va a volver a meter el agua en la casa», relató otro vecino molesto que no quiso identificarse.
La carretera Panamericana no se salvó de los estragos, pues sufrió repetidos cierres preventivos por la caída de árboles y derrumbes de gran magnitud, principalmente a la altura de Montaña Alta, municipio Carrizal. Mientras tanto, en Los Salias, las inundaciones en tramos neurálgicos como Recta Las Minas mantuvieron en alerta constante a los cuerpos de seguridad.
Con el suelo saturado al límite y los cauces bajo continuo monitoreo, el balance de agosto deja a la población altomirandina en alerta permanente.
Cuadrillas de PC y servicios públicos continúan desplegadas removiendo sedimentos, mientras la comunidad exige priorizar la limpieza de cauces y la estabilización de taludes críticos para lo que resta de la temporada húmeda./JR
