La pérdida sostenida del poder de compra sigue afectando con fuerza a los docentes altomirandinos, cuyo salario cubre el 0,05% de la Canasta Alimentaria Familiar (CAF).
La cifra, desprendida del informe revelado en febrero del año en curso por el Centro de Documentación y Análisis Social de la Federación Venezolana de Maestros (Cendas- FMV), halla eco en los relatos de los educadores, quienes anhelan se cumpla la promesa de las autoridades de devolverles su estatus.
»No nos van a calmar con un paupérrimo aumento de 30$ a través del bono de guerra. Exigimos un salario digno, con el cual podamos no sólo cubrir el costo de la canasta que ya ronda los 650$, sino que además podamos pagar los servicios, recrearnos y tener capacidad de ahorro», reveló Mireya Reyes, quien trabaja en un liceo privado en las mañanas, y en otro público en las tardes.
-Con lo que cobro en los centros educativos compro los ingredientes para preparar tortas, emprendimiento que me ayuda a llegar a fin de mes con menos penurias.
En el sector universitario la pulverización del sueldo se siente. «Hasta hace unos 10 años era feliz trabajando exclusivamente en una universidad privada en Los Teques. Ahora, en vez de estar pendiente de mi jubilación, ando metiendo papeles en las instituciones públicas para cobrar el bono, porque en los Altos Mirandinos las universidades privadas pagan muy baja la hora (oscila entre 1 y 2,5 dólares).
Para febrero, había que desembolsillar 251 mil 809, 75 bolívares para cubrir la CAF para una familia promedio de 5 miembros, mientras que el sueldo mínimo sigue congelado en 130 bolívares (0,33 $), evidenciando que la brecha entre los ingresos docentes y los costos de los alimentos continúa ampliándose.
Estos pagos devaluados mantienen a los educadores altomirandinos laborando día tras día en aula con la incertidumbre de poder cubrir sus necesidades básicas de alimentación, apostando a que en mayo llegue el anhelado aumento luego de recibir un bono de Semana Santa de 12,50 bolívares (0,027$)./JR
