Ante el constante ajuste en el precio de la carne de primera, los hábitos de consumo en las carnicerías locales han dado un giro evidente. Compradores de los Altos Mirandinos han volcado su preferencia hacia los llamados cortes «de segunda» (como lagarto, falda y vísceras) que anteriormente registraban menor demanda, reconfigurando el menú diario para no priorizar solo el bistec o la carne molida de alto costo.
Las dinámicas en el mostrador también cambiaron radicalmente. Los comerciantes de los mercados locales y frigoríficos reportan que la venta por kilo o por piezas enteras ha cedido paso al pedido por presupuesto fijo: el consumidor solicita la cantidad exacta que cubre su disponibilidad diaria en bolívares.
En los hogares, la adaptación se refleja en la cocina. Amas de casa y familias recurren a guisados y sopas de granos combinados con estos cortes para rendir las porciones y garantizar el aporte proteico sin descuidar la nutrición.
La creatividad al momento de sazonar y la cocción lenta se han vuelto herramientas clave para aprovechar al máximo piezas que antes resultaban secundarias en la lista de compras./JR
