A más de cinco semanas del doble terremoto que sacudió la costa mirandina, varias familias continúan viviendo entre grietas, filtraciones y estructuras debilitadas sin recibir ningún tipo de asistencia oficial.
Entre los afectados se encuentran al menos seis niños y un lactante que permanecen en casas seriamente dañadas, mientras sus padres enfrentan además la pérdida de sus empleos tras la emergencia.

Laurelis Urbina, habitante del sector Valle Seco de Tacarigua de Mamporal, municipio Brión, relató que dio a luz a su bebé justo después del sismo y hoy permanece con la pequeña en una vivienda marcada por múltiples fracturas.
“Aquí no nos han dado ninguna ayuda, que vengan y vean cómo estamos viviendo”, expresó. Las lluvias de los últimos días han agravado la situación, obligándolos a buscar refugio temporal en casas de familiares y vecinos.

Lusmary Moreno, también residente de la zona, denunció que ninguna autoridad les ha ofrecido traslado a un refugio, pese al riesgo que representan las constantes réplicas que siguen afectando la estabilidad de las estructuras. “Seguimos aquí porque no nos han dado ninguna opción”, afirmó.
Las familias insisten en que la emergencia continúa y que la falta de respuesta oficial las mantiene en condiciones que ponen en peligro a los más vulnerables.
