The New York Times | La escasez de equipos de rescate complicó la respuesta de Venezuela a los terremotos

En las horas posteriores a los devastadores terremotos de Venezuela, los vecinos excavaron con sus propias manos entre montañas de hormigón derrumbado. Algunos pidieron ayuda en redes sociales para conseguir excavadoras. Los equipos de rescate trabajaron sin generadores ni las herramientas de demolición necesarias para llegar hasta los sobrevivientes atrapados bajo los edificios derrumbados.

Por The New York Times

Voluntarios y expertos dicen que el país carecía del equipo especializado necesario para un desastre de esta magnitud, lo que entorpeció las labores de rescate durante los críticos primeros días posteriores a los terremotos, que hasta ahora han causado la muerte de más de 1700 personas.

“El desespero está reinando porque todos quieren rescatistas en sus lugares, pero los rescatistas saben que sin herramientas no pueden hacer nada”, dijo Samuel Hernández, un ingeniero mecánico de 34 años que trabaja como voluntario en La Guaira, una región costera del norte que ha sido la más devastada por los sismos. “Es lo más feo que he visto en mi vida. Me dan ganas de llorar cada segundo que estoy allá”.

Venezuela carecía de una amplia gama de equipos especializados, dijo Jacobo Vidarte, especialista en gestión de emergencias del país. Entre ellos se incluían cámaras de fibra óptica para buscar bajo los edificios derrumbados, equipos de detección de sonido para identificar a los sobrevivientes, radios de alta frecuencia que funcionan dentro de estructuras de hormigón, equipos de elevación hidráulicos, cortadoras eléctricas, linternas adecuadas y perros de búsqueda adiestrados.

Según los expertos, ese tipo de equipamiento puede marcar una gran diferencia a la hora de encontrar personas en los primeros días tras un desastre, antes de que se reduzcan las posibilidades de encontrar sobrevivientes. Otros países están enviando cientos de rescatistas, además de perros de búsqueda entrenados.

La escasez de equipamiento esencial en Venezuela es parte de lo que los críticos han calificado como la lamentable respuesta del gobierno ante el desastre y es consecuencia de años de mala gestión y corrupción que han vaciado al Estado.

Videos publicados en redes sociales desde edificios de apartamentos derrumbados por toda La Guaira captaban la creciente desesperación de los residentes. En algunos casos, la gente tuvo que hurgar entre los escombros con sus propias manos en las horas que siguieron a los sismos.

Unas 48 horas después de los terremotos, Ángel José Rodríguez Salcedo pidió en un video a las autoridades que enviaran maquinaria pesada a su edificio de apartamentos, y explicó que los voluntarios habían rescatado a seis personas, pero no podían levantar las losas de hormigón que atrapaban a otras que aún daban señales de vida.

“Necesitamos que venga más apoyo, pero más apoyo con equipos”, dijo. “Hay mucha gente todavía en el edificio atrapada”.

En otro video, un hombre identificado como Erik Poletti dijo que los vecinos habían reunido su propio dinero para alquilar una excavadora y una retroexcavadora. Añadió que ya no podían esperar más a que las autoridades despejaran los escombros de un edificio en La Guaira donde estaban atrapados su hijo y su exmujer.

Poletti dijo que la agencia de Protección Civil de Venezuela, los bomberos de Caracas y un equipo de rescate de República Dominicana habían acudido al lugar el día anterior con material de búsqueda, pero sin maquinaria capaz de retirar los escombros.

“Tuvimos que empezar a hacer esto nosotros mismos”, dijo Poletti.

Añadió que la llegada de equipos de rescate internacionales había empezado a aportar equipo especializado y más experiencia para ayudar.

En otro video, un hombre suplicaba que le trajeran equipo tras percibir señales de vida bajo los escombros de un edificio de apartamentos de La Guaira. Dijo que una madre y tres niños —un bebé de 8 meses y dos niñas, de 8 y 12 años— seguían bajo losas de hormigón imposibles de mover.

Incluso cuando se disponía de maquinaria pesada, los expertos advirtieron que no siempre se podía utilizar.

Las excavadoras pueden desestabilizar los edificios dañados y poner en peligro a las personas atrapadas, dijo Hernández. En cambio, los equipos de rescate suelen recurrir a generadores para alimentar martillos demoledores y amoladoras para cortar el hormigón y las barras de refuerzo en un proceso muy laborioso que requiere personal cualificado.

“Todo el mundo quiere hacer, pero nadie sabe cómo organizarse ni cómo liderar”, dijo. “No hay orden, no hay alguien que nos dé instrucciones”.

Los voluntarios han recaudado dinero para comprar generadores, terminales satelitales Starlink, herramientas de demolición, linternas y otros equipos solicitados por los equipos de rescate venezolanos e internacionales, dijo Mireya Fabrégas, quien ha coordinado las donaciones de los venezolanos en el extranjero.

Los generadores, dijo, han sido uno de los equipos más necesarios para hacer funcionar las herramientas de rescate, la iluminación y el acceso a internet.

El gobierno venezolano, que enfrenta críticas por la lentitud y la capacidad de su respuesta, dijo que había enviado más de 100 máquinas pesadas para retirar los escombros. Pero muchos voluntarios dicen que eso no es ni de lejos lo que se necesita.

“La respuesta del gobierno es nula”, dijo Hernández. “Reina el caos, reina la anarquía”.

El lunes, en un edificio derrumbado de La Guaira, los investigadores de la Policía Técnica Judicial de Venezuela localizaron mediante triangulación las señales de los celulares de dos personas que se cree que siguen vivas bajo los escombros.

Cuando llegó un equipo de rescate de Catar con un perro de búsqueda, los rescatadores pidieron silencio. Las motos, los autobuses y los coches que pasaban apagaron los motores mientras el perro buscaba. Unos minutos después, el tráfico se reanudó.

Andrea Parada, una cirujana cuyos familiares se cree que están atrapados dentro del edificio, dijo que los equipos de rescate detectaron por primera vez señales de vida el domingo.

“Sabemos que los días pasan, las horas pasan, el tiempo cada vez va un poquito más rápido y se nos agotan las oportunidades”, dijo. “Pero aquí la ayuda que ha llegado no descarta la presencia de vida, y por eso seguimos intentándolo”.


Vía AlbertoNews

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