A las 5:00 de la tarde, el andén de la zona rental de Plaza Venezuela empieza a llenarse.
La cola va y viene en zigzag por la estrecha acera mientras los autobuses con destino a Los Teques, San Antonio y La Rosaleda cargan pasajeros.
Cada unidad que parte deja un breve respiro, que se cierra en cuanto llega la siguiente y la fila vuelve a apretarse, entre quienes avanzan y quienes buscan su lugar.
Ana Carmina vive en Carrizal y estudia en la UCV. Su regreso a casa pasa cada tarde por ese andén. «Es lento, se pierde hasta una hora, el espacio es pequeño y la cantidad de pasajeros parece ser cada día mayor», relata.
Así comienza, para trabajadores y estudiantes de los Altos Mirandinos, el trayecto de regreso: de pie, en fila y a la espera de que el autobús llegue.
