El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) llevó a cabo un taller para fortalecer las capacidades de los equipos médicos para la atención post-sismo en los estados La Guaira, Miranda y Caracas, informó este jueves el Ministerio de Salud.
La jornada tuvo lugar en el auditorio del Banco Municipal de Sangre, donde también participó el Viceministerio de Redes de Salud Colectiva.
La directora nacional de Programas de Salud de MinSalud, Rosario de Guardi, explicó que el taller se llevó a cabo para «afianzar la capacidad de respuesta en la Red de Atención Comunal a través de las brigadas integrales».
Según dijo, el objetivo es «dejar las capacidades instaladas en estos equipos básicos», conformados por médicos, enfermeras, nutricionistas y psicólogos, para consolidar esta labor en la red comunal y brindar atención a las personas con dificultad de acceso a los centros médicos.
Por su parte, el oficial de Salud y Nutrición de Unicef Ecuador, Alfredo de la Cruz, señaló que esta estrategia afianza a los equipos como «un brazo de extensión de los centros asistenciales», con foco prioritario en salud materno-neonatal, nutrición y vacunación.
Indicó que no se trata de «duplicar funciones», sino de «llegar a la comunidad» y poder identificar «los riesgos en diferentes grupos poblacionales», sobre todo en zonas vulnerables afectadas por los terremotos del pasado 24 de junio.
Con esta jornada, las autoridades de salud y el Unicef avanzan en la «institucionalización del abordaje comunitario a escala nacional para asegurar respuestas sanitarias eficientes».
El taller ocurre días después de que el Unicef informara que, junto al Ministerio para la Atención de las Aguas, prevén iniciar en octubre la rehabilitación de dos infraestructuras clave para el suministro del líquido vital en La Guaira, como parte de la nueva etapa de recuperación tras los terremotos registrados en junio.
Según un comunicado de Unicef, las obras estarán concentradas en la estación de bombeo de Mamo y la planta de tratamiento de agua potable de Naiguatá. Las intervenciones podrían favorecer a unas 250.000 personas, incluidos aproximadamente 76.200 niños.
En Mamo, la rehabilitación de la estación de bombeo tendría un alcance estimado de 150.000 habitantes, entre ellos 45.700 menores. Mientras que los trabajos previstos en la planta de tratamiento de Naiguatá beneficiarían a otras 100.000 personas, incluidos unos 30.500 niños.
Desde la emergencia sísmica, Unicef ha movilizado 25,7 millones de dólares de los 65,7 millones requeridos para su respuesta general ante los terremotos, por lo que mantiene una brecha de financiamiento de 40 millones de dólares.
La organización reiteró que continuará proporcionando asistencia técnica, suministros y apoyo operativo para avanzar desde las medidas de emergencia hacia soluciones más estables y sostenibles para las comunidades afectadas.
