Venezuela y Estados Unidos están estableciendo una ruta hacia unas nuevas elecciones en el país sudamericano, que se activaría mediante la declaración de una vacante en la Presidencia.
La hoja de ruta de Washington contempla la instalación de un nuevo Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) para mediados de diciembre, seguida por la reforma y nueva conformación del Consejo Nacional Electoral (CNE). Posteriormente comenzaría un período de seis meses para la celebración de una elección presidencial.
El plan transformaría al Consejo Nacional Electoral en un organismo principalmente técnico, centrado en la administración de las elecciones, cuyos nuevos integrantes serían seleccionados por un comité de expertos.
Venezuela y Estados Unidos están estableciendo una ruta hacia unas nuevas elecciones en el país sudamericano que se activaría mediante la declaración de una vacante en la Presidencia, cargo que técnicamente se encuentra vacío desde que las fuerzas estadounidenses capturaron a Nicolás Maduro en enero.
La hoja de ruta de Washington contempla la instalación de un nuevo Tribunal Supremo de Justicia, o TSJ, para mediados de diciembre, seguida poco después por un Consejo Nacional Electoral, o CNE, reformado y nuevamente constituido. Una vez que ambos organismos estén establecidos, comenzaría un período de seis meses para la celebración de una elección presidencial.
El plan, presentado el lunes por un alto funcionario del Departamento de Estado, ofrece hasta ahora el cronograma más claro sobre los esfuerzos de Washington para conducir a Venezuela hacia unas nuevas elecciones, al tiempo que deja claro que Estados Unidos no quiere que los comicios se celebren bajo las instituciones heredadas.
Aunque los detalles del plan probablemente resulten alentadores para quienes promueven la democracia en Venezuela, todavía no establecen una fecha exacta para la celebración de las nuevas elecciones.
El CNE también sería transformado de manera fundamental bajo este plan, según explicó el lunes a periodistas el funcionario del Departamento de Estado. En lugar de decidir qué partidos pueden registrarse o qué candidatos pueden aparecer en la boleta electoral, pasaría a ser un organismo principalmente técnico, encargado de administrar las elecciones, operar los centros de votación, contar los votos y divulgar los resultados.
Sus nuevos integrantes serían seleccionados por un comité de expertos mediante un proceso similar al que se está utilizando para el TSJ, aunque no necesitarían la aprobación de la Asamblea Nacional, señaló el funcionario.
Todavía existen interrogantes sobre hasta dónde están dispuestas a llegar las actuales autoridades venezolanas para ampliar el espacio político. Más temprano el lunes, la presidenta interina Delcy Rodríguez instó a la líder opositora María Corina Machado a realizar una contribución positiva al proceso político y a la recuperación económica del país, ahora que regresó a Caracas después de permanecer más de un año en el extranjero.
Rodríguez dijo a periodistas que esperaba que Machado mostrara “arrepentimiento, remordimiento y un cambio de rumbo”. También restó importancia al regreso de la dirigente opositora, que congregó a multitudes de simpatizantes, al calificarlo como un “show” innecesario que podría haberse evitado.
El secretario de Estado, Marco Rubio, al hablar con periodistas mediante un enlace de video, afirmó que las autoridades venezolanas habían cumplido hasta ahora con las medidas políticas y económicas solicitadas por Washington y que habían acordado avanzar con la conformación del nuevo TSJ.
“Han aceptado el nuevo TSJ. Han aceptado que esto avance”, afirmó Rubio.
Añadió que ambas partes estaban trabajando conforme a cronogramas acordados y que “hasta ahora han cumplido con cada uno de los plazos”.
Consultado sobre Machado, Rubio afirmó que Estados Unidos había solicitado garantías a las autoridades interinas de Venezuela, semanas antes del regreso de la líder opositora, de que se le permitiría volver al país sin interferencias.
Según Rubio, hasta ahora esas garantías se han cumplido.
