Un tímido reinicio de actividades escolares marcó el inicio de la semana en los Altos Mirandinos. Muchos padres y representantes decidieron no enviar a los niños a las escuelas por el temor al estado de las edificaciones escolares, después del doble terremoto del pasado 24 de junio.
Ana Peña fue una de estas representantes que señaló que prefiere mantener a su niño, que estudia segundo grado, en casa, porque de todos modos ya estaba casi de vacaciones.
“Mejor que vaya a tareas dirigidas y al fútbol, ya había terminado todo, la verdad es que me da miedo enviarlo y que ocurra una réplica”, dijo.
En la céntrica escuela Boris Bossio en Los Salias se notaba la ausencia de niños. Pocos acudieron a sus clases ayer lunes y hoy martes en la institución.
En el plantel ya se hizo una inspección de Protección Civil (PC) e incluso un ingeniero que determinó que no hay daños en la estructura por sismos.
En varios planteles la plantillla de personal realizó una reunión para adaptar el cronograma al fin de año escolar y las actividades administrativas se llevaban a cabo de forma normal.
Las autoridades insisten que la mayoría de las escuelas no sufrieron daños por lo que están habilitadas para continuar con actividades.
