Juan Orlando Hernández, expresidente de Honduras indultado por Trump: «En el juicio a Maduro se va a confirmar que los políticos que negociaron con los narcos fueron otros»

Extraditado a Estados Unidos en 2022, apenas días después de dejar la presidencia de Honduras, y condenado allí a 45 años de cárcel por cargos relacionados con el tráfico de drogas, fue indultado por el presidente Donald Trump el 1 de diciembre pasado.

Los fiscales que sentaron a Hernández en el banquillo lo acusaron de convertir a su país en un «narcoestado» y de haberse lucrado en el proceso, imputaciones que el político calificó de «calumnias».

«Según muchas personas a las que respeto profundamente, ha sido tratado de forma muy dura e injusta», justificó Trump el perdón presidencial en su plataforma Truth Social el año pasado.

Lo hizo el 28 de noviembre, a menos de 48 horas de que los hondureños acudieran a las urnas para elegir al sucesor de la izquierdista Xiomara Castro, del partido Libre.

Antes de la elección, Trump expresó su respaldo a Nasry «Tito» Asfura, candidato del derechista Partido Nacional y sucesor de Hernández, quien terminó ganando y ocupa desde enero la presidencia de Honduras.

Liberado de la cárcel y de los cargos, Hernández sigue sosteniendo que fue víctima de una caza de brujas, una operación política en su contra orquestada por la oposición de su país. Pero no solo.

«Es una narrativa de políticos de izquierda en Honduras y en Venezuela, (entre los cuales) hay una conexión muy fuerte», dijo en entrevista con la BBC cinco meses después de su indulto, en un lugar que acordamos no revelar.

Hernández dice querer regresar a Honduras, convencido de que los cargos que tiene allí pendientes no tardarán en desaparecer. Asegura, eso sí, que no tiene intención de incorporarse a la política.

Allí lo espera también otro escándalo, llamado Hondurasgate, una filtración de audios de WhatsApp, Signal y Telegram, fechados entre enero y abril de 2026, que destaparía una presunta operación transnacional aparentemente dirigida por EE.UU. e Israel para desestabilizar la región latinoamericana y cuyo operador en Honduras sería el propio Hernández.

La investigación, firmada por El Diario Red en América Latina y la página Hondurasgate, también salpica a Asfura y al presidente de Argentina, Javier Milei.

En uno de los audios, cuya autenticidad la BBC no ha podido verificar de forma independiente, se escucha una voz atribuida al expresidente hondureño que asegura que el dinero de su indulto «salió de una junta de rabinos» y que el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, tuvo «todo que ver» con su salida de la cárcel.

La BBC le solicitó a Hernández una respuesta ante la supuesta filtración, que sucedió después de esta entrevista. Hasta el momento de esta publicación no ha obtenido respuesta.

A continuación, la entrevista resumida y editada para una mejor comprensión.

El 1 de diciembre del año pasado usted salió de la prisión de alta seguridad USP Hazelton, en el frío invierno de Virginia Occidental. ¿Cuál fue su reacción? ¿Qué pensó?

(Pensé en) Agradecerle a Dios (y a los) miles de hondureños pidiendo a Dios todos los días para que se hiciera justicia.

Y, obviamente, en cómo rehacer mi vida a un paso más acelerado. Si algo tengo presente en mi corazón es estar más con mi familia, dedicarle tiempo a mis verdaderos amigos y recuperar esos espacios de relaciones que tal vez descuidé por estar dedicado muy intensamente a mi labor política.

(Salí) Sorprendido también. En un momento dado, alguien del Buró Federal de Prisiones me dijo: «Señor, usted tiene que salir hoy de ahí». Eran como las seis de la tarde, y le pregunté: «¿Pero para dónde? Aquí no conozco a nadie, no tengo forma…». Se cruzó por mi cabeza decir: «Déjeme por lo menos estar una noche más aquí».

Pero al final les dije: «Miren, ustedes me trajeron aquí y son el país responsable». Entonces me dejaron hablar con mi abogado, con mi familia, y ahí salí de forma diferente, hacia Nueva York.

¿Se imaginaba, cuando estaba en la cárcel, que iba a llegar aquel día, que iba a salir?

Siempre supe que, tarde o temprano, se iba a dar. La verdad no la podían esconder por siempre.

Afortunadamente, mi esposa, mis hijas y mi hijo empezaron a sacar la información e insistir en mi inocencia y en que había que revertir eso. Y como dije el día de mi sentencia: «No fue hoy, juez, pero va a ser un día. Usted va a reconocer que soy inocente».

¿No pensaba que iba a morir en la cárcel?

No. Siempre tuve fe en que iba a salir.

Bueno, había momentos en los que, por el nivel de riesgo que se vivía en la cárcel, se me cruzaba por la mente. Quien ha estado del lado de las fuerzas del orden, hay grupos en las cárceles que no toleran eso. Te pueden hacer daño, te pueden acuchillar o incluso matar.

Ese es un trabajo que empezamos a hacer con mi abogado y uno de los temas que me llevó a tomar la decisión de pedirle al presidente Trump el perdón, pero basado en corregir una injusticia.

Le dije en una carta: «Cuando su equipo revise estos datos, se va a dar cuenta de que fue una operación política. Yo soy inocente. Eso es lo que le pido: que haga justicia».

Lea más en BBC MUNDO


Vía AlbertoNews

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