Una luz de esperanza y solidaridad brilló en una casa hogar ubicada en San Pedro de los Altos, donde actualmente se encuentran refugiadas seis niñas provenientes del estado La Guaira y Petare junto a sus madres.
Tras el impacto emocional y material de los recientes sismos en el litoral central, este grupo familiar consiguió un espacio de resguardo en los Altos Mirandinos, captando la atención de manos amigas dispuestas a tenderles apoyo en este difícil momento.
La iniciativa nació de Thay Soler, venezolana residenciada en Chile, quien, conmovida por la situación tras los terremotos, coordinó desde el exterior una jornada especial con el único objetivo de devolverle la sonrisa a las pequeñas y aliviar la carga de sus madres.
Para hacer realidad esta causa, la promotora contó con el apoyo de su padre, Valdemar Soler y dos amigos que se encuentran en Venezuela: Andrea Miranda y Luis Varela. Este equipo local se encargó de la logística, distribuyendo donaciones que incluyeron alimentos, juguetes, ropa nueva donada por Fashion Kids, cotillones y productos de higiene personal.
La jornada no solo consistió en la entrega de materiales, sino también en brindarles un espacio de sano entretenimiento, dinámicas y esparcimiento para ayudarlas a superar el trauma reciente a través del canto y el baile.
Johana Rodríguez
