Ha sido una jornada larga y emotiva para miles de venezolanos que no salían de su perplejidad tras conocer la mañana del domingo que la líder opositora María Corina Machado había regresado a Venezuela. Desde que su mensaje en las redes sociales de “estoy aquí, con ustedes” comenzó a circular aceleradamente por los teléfonos móviles, miles de simpatizantes de Machado y opositores al chavismo salieron a las calles del país para acompañar su recorrido hacia Caracas, en una marcha épica que ha desafiado el temor a la represión que amordazaba hasta ahora a los venezolanos.
Machado hizo una procesión de más de diez horas para llegar a la capital, en un viaje lento debido al entusiasmo de sus seguidores que detenían el avance de su caravana. La líder opositora no dio declaraciones, pero su sola presencia en las carreteras de Venezuela bastó para animar una población ansiosa por un cambio de timón en el país tras la captura de Nicolás Maduro en enero, cuando Estados Unidos invadió Venezuela. Machado fue recibida por miles de personas a su llegada a Caracas. En una concentración que ocupó varios carriles de una de las autopistas principales de la ciudad, los seguidores de la dirigente bailaban, coreaban consignas, tocaban bocinas y ondeaban banderas. La noticia los había sorprendido. Para muchos es una señal de esperanza en un 2026 de cambios y el inicio de una transición política en el país que se le está haciendo larga a la gente.

La aspiración de los opositores que seguían a Machado es que el proceso que inició la mesa de diálogo entre la Asamblea Nacional de 2015 y el Gobierno interino pueda acelerarse. Es lo que repetían todos en las calles de Caracas: “Machado viene a apretar el acelerador”, según quienes la esperan. Seferino Guadarrama, de 64 años, dirigente de Vente, dijo que lloró cuando supo la mañana de este domingo de que su “patrona” había vuelto. Lo llamó desde Yaracuy una nieta que se sumó a la caravana y a la que también esperaba en Caracas. “Dinorah (Figuera) lo estaba haciendo muy lento”, dice el militante, en relación a la figura que de la oposición que encabeza el diálogo con el chavismo. Guadarrama dijo que este hito político lo recibió lejos de su pueblo, porque hace un año tuvo que esconderse de la persecución política contra la oposición.
A la autopista también llegó una empleada pública que quiere un cambio de Gobierno. “Esto tiene que cambiar”, dice esperanzada. Los centenares de seguidores se concentraron muy cerca de Fuerte Tiuna, donde fueron capturados Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores el 3 de enero durante la operación Resolución Absoluta de Estados Unidos. Ese día, la celebración estuvo contenida por el miedo y la incertidumbre. La gente reconoce ahora el regreso de Machado como una victoria y una oportunidad para una celebración extendida. El ambiente de esta noche es de júbilo y esperanza. “Nos tenían arrinconados, sin poder salir a la calle”, reclama Guadarrama.
Los seguidores de Machado estaban entregados a un éxtasis casi religioso. Mientras la caravana de la líder avanzaba por Caracas, las personas se le acercaban a entregarle rosarios, que Machado se colgaba al cuello. Ella saludaba sonriente y abrazaba a quienes lograban trepar a su camioneta, en una temeraria muestra de entrega en un país aún sometido la dureza de la represión política. Incluso desde Estados Unidos el presidente Donald Trump, quien dijo que no sabía nada sobre el retorno de Machado a Venezuela, se expresó sobre su seguridad. “Es una mujer muy agradable. Me entregó su Premio Nobel, así que ¿qué otra cosa puedo decir? Espero que esté a salvo», dijo el mandatario republicano antes de emprender viaje para participar en un mitin electoral en Michigan.

El entusiasmo de miles de venezolanos se mezclaba con las interrogantes sobre cómo fue el regreso de Machado al país y la sorpresa por el silencio del Gobierno de Delcy Rodríguez, la mujer a cargo del Ejecutivo por disposición de Estados Unidos, que no se ha pronunciado al respecto. El júbilo opositor se vivió sin represión y con una libertad que este país no vivía desde hace años. Machado avanzó hacia la capital en un claro desafío al chavismo e incluso a Washington, que la ha hecho a un lado en las negociaciones entre la oposición y el oficialismo.
En Caracas, al menos dos carriles de la autopista Valle-Coche, que sirve de acceso a la ciudad desde el occidente del país, estaban copados por gente, motos y vehículos estacionados. A la celebración se sumaron los conductores que van de paso, incluidos los camiones de carga que a ratos ensordecían a todos con sus cornetas. En los puentes aledaños a la vía también se ha comenzado a concentrar personas. A Machado se la esperaba con el grito de “¡Libertad»!
Marisol Morgado, ama de casa de 64 años, se trasladó desde el otro lado de la ciudad para ver el regreso de la líder, quien había salido del país de forma clandestina en diciembre pasado. “Me tomó por sorpresa”, dijo la mujer sosteniendo una bandera. “Ella viene a organizar todo eso, para que empiece a funcionar. Hay mucha gente que la está pasando mal”, añade al referirse al proceso de transición.

Algunos dirigentes políticos también se sumaron a la concentración. Héctor Urgelles, secretario de Alianza Bravo Pueblo, es uno de los que se acercó. “La legitimidad de un Gobierno solo se consigue con una elección. Eso es a lo que viene María Corina”, señaló el político de uno de los partidos aliados de Machado. Urgelles resaltó que la gente perdió el miedo a volver a protestar pacíficamente por un cambio. Entre las consignas, esta noche volvió a corearse: “Este Gobierno va a caer”, un deseo de la oposición postergado por años. “Las cosas han cambiado mucho después del 3 de enero y ahora nosotros podemos estar en las calles”, añadió Urgelles.
Loredams Medina, de 36 años, es vecina de El Valle y salió corriendo de su casa porque quería ver a Machado. Con las horas de espera, la multitud fue creciendo y los seguidores comenzaron a ocuparla en ambos sentidos. La joven estaba sorprendida de ver una manifestación opositora tan grande en el oeste de la ciudad, en la misma parroquia donde Maduro inició su carrera política. “Estoy muy contenta, tengo la esperanza de que ella va a acelerar todo”, dijo Medina. Con “todo” se refería a las tareas de la mesa de diálogo, como la designación del Tribunal Supremo, el nuevo Consejo Nacional Electoral y la convocatoria a elecciones. “Pero también siento incertidumbre de lo que va a pasar”, confesaba. Una incertidumbre que crecerá con el paso de los días, a las espera de ver cómo actuará Machado frente al chavismo y la tutela estadounidense. El domingo, sin embargo, fue un día de esperanzas para miles de opositores cansados de años de represión, deterioro económico e incertidumbre por el futuro. Su líder regresó al país. “Estoy aquí, con ustedes”, les dijo.
