Rebotados. Así resultan decenas de personas que a diario van al Hospital Victorino Santaella (HVS) en busca de servicio de oftalmología y reciben como respuesta que no hay especialistas ni equipos.
»Mi mamá comenzó a presentar una incomodidad en el ojo que posteriormente comenzó a afectar su visión. Ante lo costoso que resulta una consulta privada (la más barata la cotizaron en 80$, sin incluir los exámenes), nos recomendaron ir al Victorino, pero al llegar, cuando alguien al fin se dignó a darnos información, nos dijo que nos fuéramos a la Corporación de Salud a ver si allá sí nos atendían», relató Mayré González, vecina del sector La Cruz de Los Teques.
-Al llegar a la corporación, había muchísima gente y uno escuchaba unos cuentos más trágicos que otros, como personas que habían perdido por completo la visión por falta de atención oportuna (…) afortunadamente un par de horas después nos atendieron y le diagnosticaron cataratas, pero que no se puede operar por la fase en la cual está, así que le mandaron un tratamiento de antibióticos y le toca consulta en 15 días.
La carencia de un servicio tan crucial como el de oftalmología en el principal hospital tipo 4 del estado Miranda afecta a miles de personas que no pueden costear una consulta o cirugía privada, por lo que los pacientes solicitan a las autoridades competentes evaluar la situación y reactivar el servicio para atender patologías oculares.
»Es un drama no saber si uno va a a quedar ciego, incertidumbre que se agudiza cuando te rebotan del hospital y no sabes si te van a atender en otro lado. Aparte de ese desgaste emocional, está el golpe económico, que va desde el pasaje, pasando por los exámenes, remedios e insumos en caso de que toque operación» , relató Karina Rodríguez, paciente que sufre de glaucoma./JR
