Un mes del doblete sísmico: sigue la grieta ‎en rutina educativa en los Altos Mirandinos

A exactamente un mes del doblete sísmico que sacudió Venezuela y dejó destrucción en La Guaira, Caracas y Falcón, principalmente , en los Altos Mirandinos aún intentan recuperar el ritmo habitual.

‎La vulnerabilidad se hizo especialmente evidente en el sector educativo, donde más allá de algunos daños de infraestructura, el temor paralizó las aulas durante los primeros días, forzando a la directiva de las instituciones de todo nivel a reevaluar la seguridad de sus sedes antes de permitir el retorno de los alumnos.

‎En escuelas como la UEE José Antonio Rodríguez López, la estructura presentó daños moderados y  sólo convocaron al personal, mientras que en centros de estudio superior como el Iuta Altos Mirandinos y la UBA San Antonio de los Altos se apoyaron en la multimodalidad para llevar a término el período académico sin comprometer la salud física y mental de su población estudiantil.

‎Pese a las inspecciones técnicas adelantadas por las autoridades, sigue reinando la desconfianza, como ocurre en la sede principal de la Universidad Politécnica Territorial de los Altos Mirandinos Cecilio Acosta (Uptamca), donde,  la presencia de grietas en paredes y pisos mantiene a un grupo de estudiantes exigiendo ser evaluados de manera virtual.

‎»La flexibilidad se transformó en la norma: los grupos de mensajería, las plataformas educativas y las tareas a distancia volvieron a activarse como en los días de pandemia», afirmó el docente Rafael Quiñones, quien agregó que en estas circunstancias también se debe proteger a los trabajadores.

‎-Resulta absurdo que no vayan los estudiantes, pero sí tenga que ir el personal obrero, administrativo y docente a terminar trámites que bien pudieran gestionarse de manera remota (…) por otra parte, lejos de aliviar las tareas, las exigencias se multiplicaron como si los docentes no somos humanos que sentimos, padecemos y cobramos una quincena que da ganas de llorar.

‎A cuatro semanas de aquel evento, muchos educadores, representantes y personal directivo de diversas instituciones altomirandinas coinciden en señalar que, más allá del reajuste de los calendarios académicos en la recta final de las actividades, hay que reforzar la cultura sísmica y tener claro que la seguridad de la vida es lo principal a preservar, por lo que piden rigurosidad en las inspecciones y hacer las reparaciones antes de que suene el timbre de retorno a clases./JR

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