Washington ahoga a Caracas y es La Habana quien se queda sin resuello. La presión de EE.UU. sobre la «flota fantasma» de Venezuela perjudica sobremanera a Cuba que ahora, en lo peor de su crisis sistémica, ve además cómo se desploman los envíos de crudo de su aliado bolivariano.
La situación en el Caribe y su posible escalada tiene todos los ingredientes para agravar la ya crítica situación económica y energética de la isla, algo que con seguridad contempla desde el primer momento el secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, a juicio de expertos consultados por EFE.
«Lo mas probable es que con las recientes medidas en el Caribe esas entregas (de petroleo de Venezuela a Cuba) caigan», afirma el economista y politólogo cubano Arturo López-Levy.
«Las consecuencias para Cuba serían desastrosas», afirma por su parte el economista cubano Ricardo Torres, autor de la publicación especializada Cuba Economic Review (Resumen económico de Cuba).
La dependencia energética de Cuba en Venezuela
Todo empezó en 2000, con el Convenio Integral de Cooperación Cuba-Venezuela, que ratificó la complicidad bilateral y el acuerdo para que Caracas pagase servicios profesionales de La Habana (principalmente médicos y profesores, pero también expertos en seguridad y defensa) con crudo.
Venezuela se convirtió en el principal proveedor energético de Cuba, ocupando el papel de sostén económico externo (por motivos geopolíticos) que tuvo la URSS en la Guerra Fría.
El volumen de los envíos venezolanos varió con los años. Los datos oficiales no son públicos, pero los especialistas coinciden en que en los últimos diez años descendieron por la caída de la producción y las sanciones estadounidenses.
Vuelta de tuerca
El cerco naval de EE.UU. a la «flota fantasma» venezolana ha sido una nueva vuelta de tuerca para Cuba, algo que no es casual a juicio de López-Levy.
«La ofensiva de Trump contra Venezuela, en callado, quiere derrocar al Gobierno de Cuba, con la misma prioridad o más» que acabar con el presidente venezolano, Nicolás Maduro, dice. Para Rubio, agrega, todo es «un único problema», el «castro-chavismo».
Las estimaciones independientes apuntan a que Cuba precisó este año entre 110.000 y 120.000 barriles de petróleo diarios. De esos, unos 40.000 son producción nacional; el resto han de buscarse fuera.
